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Recientemente, en Irán, se ha detenido a un ciudadano que ostenta doble nacionalidad. La noticia, recogida por El País (http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/16/actualidad/1471336890_794399.html), pone de manifiesto el rechazo de ciertos sectores a la apertura del país. Tal como se afirma en la web La Información, el detenido es sospechosos de tener vínculos con los servicios secretos británicos. Con éste supuesto espía son ya 7 los detenidos en las mismas circunstancias. Las autoridades del estado asiático toman como rehenes a estos habitantes, a fin de obtener acuerdos con los estados de la otra nacionalidad. Las embajadas en Irán no pueden interferir en su favor. Éstas personas se convierten en chivos expiatorios de los ultra contrarios a a apertura. Creen que con ella llegaría la occidentalización cultural. Actualmente, un americano, un canadiense y un británico se encuentran a la espera de juicio.

Segundos pasaportes no reconocidos

Hasta pasados 20 tras la revolución de 1979, los iraníes que habían emigrado rara vez regresaban. Pero con la elección del reformista Mohamed Jatamí en 1997, esto empezó a cambiar. Con la negociación del acuerdo nuclear de 2013,  el corazón de los ciudadanos emigrados se llenó de esperanzas. Este acuerdo parecía asentar la apertura del país al mundo. Pero el presidente Hasan Rohaní, elegido el año pasado, ha incumplido su promesa de mejorar las relaciones con Occidente. El país afirma no reconocer los segundos pasaportes. Por ello se han vuelto especialmente vulnerables aquellas personas iraníes nacionalizadas en otro país que regresan a su tierra. El presidente iraní aseguró en la Asamblea General de la ONU que iba a facilitar los viajes de los irano-norteamericanos. Las actuaciones del gobierno de Rohaní se contraponen a lo referido allí. Asimismo, la primera ministra británica, Theresa May, también ha manifestado preocupación por los irano-británicos.

Última detención de un supuesto espía

“La persona acusada trabaja en un sector relacionado con la economía iraní y estaba vinculada al servicio de espionaje británico”. Estas son las declaraciones del fiscal general de Teherán, Abbas Jafari Dolatabadi. Éste no reveló la identidad, el sexo o la segunda nacionalidad de afectado. De las afirmaciones se deduce que que se trata de un ciudadano irano-británico. Las embajadas de sus países de adopción no pueden interferir en su favor. Tampoco pueden visitarlos. Los detenidos son chivos expiatorios de los ultra contrarios al acuerdo nuclear. Estos temen que el pacto sea la puerta de un proceso de occidentalización cultural y buscan sabotearlo. Los Guardianes de la Revolución, los Pasdarán, ya han detenido y expatriado a seis ciudadanos con doble nacionalidad. Las autoridades han confirmado estos arrestos, sin dar detalles de los cargos.

Detenciones previas

A finales de julio se conoció el caso de Reza Shahini, Robin. Este ciudadano irano-estadounidense de 46 años viajó a Teherán para visitar a su madre. Fue detenido por “delitos contra la República Islámica”. Ésta es una acusación genérica muy criticada por las organizaciones de derechos humanos. En abril, los Pasdarán detuvieron a una mujer, británica-iraní de 37 años. La mujer, Nazanin Zaguari-Ratcliffe, era coordinadora de programas de la Fundación Thomson Reuters. Se encontraba de vacaciones con su hija en el país. Fue detenida cuando iba a coger el vuelo de regreso a Londres, y trasladada a la prisión de Kerman. Conanterioridad, se supo de otros cinco ciudadanos con pasaporte de EEUU, Canadá y Francia. El caso más notorio es el del  consultor irano-estadounidense Siamak Namazi. En esta ocasión llegaron a detener a su anciano padre para que grabara una confesión.

Miedo a la occidentalización

El contexto sobre el que ocurren estas circunstancias está relacionado con la apertura del país. El miedo del sector más conservador a la occidentalización cultural obliga a las autoridades a realizar este tipo de detenciones. Los ciudadanos que emigraron esperan con ansia este momento, pues desean volver a su país. Actualmente, es inviable puesto que se toma como una ofensa por parte de los altos sectores. Se desconoce cuánto tiempo se sucederán estos hechos ni cómo acabará todo, pero estas siete detenciones agravan la situación. El resultado es que la tensión entre los países ha aumentado.

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