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La plataforma web TeInteresa nos acerca unas declaraciones de un profesional experto en la recuperación de obras de arte robadas. Más concretamente, se habla de Arthur Brand, un detective especializado que trabaja conjuntamente con la policía. Recientemente ha recuperado un cuadro robado de Salvador Dalí y otro de Tamara de Lempicka. El País (https://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/08/actualidad/1470659067_235309.html) añade, en palabras del propio detective, que “sólo el 10% del arte robado vuelve”. En el artículo, el profesional desgrana las operaciones de recuperación en las que colabora. También atenta contra el cine, pues asegura que las películas sobre robos artísticos no hacen más que alentar a ladrones. “Lo hacen porque lo han visto en la pantalla”, sentencia Brand.

Resolución de un caso

El mundo en el que se mueve Brand parece sacado de la gran pantalla. Delincuentes robando piezas de arte al más puro estilo Dr. No, intentando venderlas en un gran mercado negro. Pero para la resolución de un caso, el detective sabe perfectamente dónde ir y a quién preguntar. “En el mundo criminal todo el mundo se conoce”, afirma. En muchas ocasiones se comete un robo y al cabo de dos años, sin pistas la policía tira la toalla. Es el caso del Dalí y el Lempicka. Los cuadros se usaron como moneda de cambio entre profesionales del crimen. Quienes finalmente los tenían en su poder no eran los ladrones originarios. No sabían que las piezas estaban siendo buscadas por la policía. Al darse cuenta, se pusieron en contacto con Brand. “Yo no les conozco pero ellos a mí sí”, comenta el colaborador policial.

Robos de arte

El arte es usado muchas veces como moneda de cambio. A veces se utiliza a modo de obsequio para saldar un deuda de favor. Entonces se comprueba la originalidad de la obra y se descubre que es una pieza robada. Caben en ese momento tres posibilidades: destruir la obra, utilizarla como moneda de cambio también, o devolverla. En ocasiones, los delincuentes han escondido piezas artísticas de gran valor en garajes. Esto dificulta la labor a la policía. A pesar de los constantes avances tecnológicos en la vigilancia y rastreo de arte, se hace muy complicado encontrarlas. El factor a favor de los propietarios ilícitos de las muestras es el tiempo. Cuanto más pase la policía sin una pista, mayor es el nivel de olvido del caso. Los cuerpos del orden tiene mucho trabajo diariamente. Es entonces cuando Brand Actúa y rastrea, indaga e investiga.

Colaboraciones de Brand

Arthur Brand encontró una pista que podía ayudar a resolver el sonado caso del Dalí y el Lempicka. “Tan sólo un 10% del arte robado vuelve”, de acuerdo con el detective. Él ha trabajado con la policía alemana, la holandesa y la Guardia Civil española en varias ocasiones. En palabras del detective: “siempre colaboro, ya sea la Interpol, el FBI o fuerzas locales. Sabe que trata con delincuentes, pero el peligro de perder valiosas piezas de arte es enorme. Por ello se define como pragmático. Gracias a ello, “Adolescencia” de Dalí, y “La musicienne” de Lempicka ya se encuentran a salvo.

El cine potencia la delincuencia

El detective profesional opina que el cine insta a los ladrones a cometer robos. La gente imita lo que ve en la gran pantalla, según opina Brand. Pero una vez perpetrado el crimen, es muy difícil vender la pieza. Nadie quiere un famoso cuadro robado o una conocida estatua. Es el caso de los caballo de Adolf Hitler, unas esculturas del dictador alemán que se dieron por perdidas. El conjunto escultórico decorada la Cancillería de Berlí y se perdió en la caída del muro, en 1989. Estas archiconocidas piezas fueron recuperadas tras una investigación en la que Brand colaboró. El mayor éxito de su carrera profesional, considera este profesional detectivesco.

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