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En la localidad de Huesca, un hombre de 34 años de edad ha intentado pasar la prueba del examen teórico de conducir de clase B con un kit espía oculto. Así lo cuenta el diario Heraldo, que además añade que las herramientas de las que se ha servido eran dos telefonos monitorizados y un dispositivo WiFi. El sistema electrónico que utilizó el sujeto ha sido incautado por la Guardia Civil, remitiendo el acta a la Jefatura Provincial de Tráfico del municipio. Según amplía la plataforma web del diario Noticias de Huesca, el examinado fue declarado no apto y no puede volver a presentarse en un periodo mínimo de seis meses.

Pillado in fraganti

El sujeto levantó sospechas entre los agentes del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico, cuyas siglas corresponden a GIAT, del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de la provincia de Huesca. El principal recelo lo levantó un agujero presente en la camiseta de uno de los examinados para la prueba teórica previa a la obtención del permiso de conducir de clase B. Los profesionales de la seguridad descubrieron la irregularidad de la indumentaria del examinado durante la inspección de documentaciones que presentan los aspirantes al carnet de coche, pero decidieron no intervenir en el proceso de exámenes. Al finalizar la prueba, se le pidió al sospechosos que les acompañara a una sala anexa al aula donde se le pidió que se quitara la camiseta. Fue entonces cuando los agentes encontraron el kit espía.

Kit espía: apariencia y funcionamiento

El sistema del que pretendía servirse el individuo para aprobar el carnet de conducir de tipo B constaba de dos dispositivos móviles, uno de ellos adherido a la camiseta con cinta americana y con la cámara colocada en el agujero de la camiseta, a la altura del pecho, y otro teléfono escondido entre la ropa. También portaba un aparato WiFi colgado del cuello que conectaba mediante un cable con el segundo móvil oculto. A través de la cámara del agujero del pecho, la persona exterior que lo ayudaba leía las preguntas y respuestas. Tras haber realizado la búsqueda de la solución óptima, se lo hacía saber al examinado a través de un código supeditado al número de vibraciones del teléfono conectado al dispositivo WiFi.

Actuación legal de la Guardia Civil

Los agentes del GIAT incautaron el material electrónico y levantaron acta del suceso. Toda la información ha sido remitida a la Jefatura Provincial de Tráfico de Huesca, que ha tomado cartas en el asunto. Por lo pronto, el sujeto que ha sido pillado con el kit espía durante el examen teórico de conducción de clase B no podrá presentarse a la misma prueba en un periodo mínimo de seis meses. La infracción está tipificada como una sanción a la Administración Pública, y no sería extraño que se le obligara a pagar una multa o cumplir condena, aunque raros son los casos en los que la justicia llega a tales extremos. De momento, el sujeto se ve privado del derecho a presentarse por haber abusado del servicio intentando hacer trampas para pasar la prueba.

Una moda tecnológica

No es el primero ni el último que ha intentado aprobar una prueba de conducción u otro tipo de examen valiéndose de un sistema electrónico espía. Micrófonos, pinganillos, móviles, sistemas electrónicos complejos como el que nos atañe… Son sólo algunos de los elementos conocidos entre los estudiantes y examinados para intentar aprobar diferentes exámenes. Estos dispositivos pueden aportar una cierta seguridad a la hora de pasar como apta una prueba, pero suponen un factor adicional de nerviosismo que en muchas ocasiones resulta elocuente. La principal razón para recurrir a este tipo de trucos reside en la ansiedad a la que se enfrentan los estudiantes antes los exámenes, en especial el de conducir, o a que es una salida fácil ante el esfuerzo que supondría preparar la prueba debidamente.

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