En Blog

A principios del siglo XX, un alemán especialista en neurología llamado Hans Berger descubrió lo que hoy conocemos como ondas cerebrales, pequeños impulsos que emite el cerebro a nuestro cuerpo para llevar a cabo diferentes acciones como mover un vaso o caminar. Aquel doctor pionero se convirtió en el padre de la electroencefalografía, la ciencia que se encarga de la actividad bioeléctrica del cerebro, y abrió el camino para la exploración del órgano más potente y desconocido del cuerpo humano.

La ciencia, que avanza a cada instante, a dado lugar a la creación de unas diademas que recogen esas ondas e interpretarlas para traducirlas a información binaria con la que trabajarán después los distintos dispositivos electrónicos, permitiendo así que la persona que la lleva puesta pueda interactuar con el entorno. De esta forma, el usuario puede realizar tareas sin necesidad de moverse, como jugar a un videojuego con la mente o encender las luces de la casa. Tienen un precio bastante asequible, entre setenta y casi cuatrocientos euros y presentan un alto grado de utilidad.

Utilidad de las diademas encefalográficas

Las conocidas como diademas encefalográficas hacen uso de la tecnología interfaz cerebro-ordenador o tecnología BCI (Brain Computer Interfaces) que hace posible que la onda cerebral recogida sea traducida a código binario para posteriormente ser interpretada por otro dispositivo electrónico. Es altamente útil para personas de movilidad reducida. Si bien partes del cuerpo de estas personas tienen un mal funcionamiento o, en el peor de los casos se ha tornado nulo, mediante prótesis biónicas o neuroprótesis que reciban el impulso desde las diademas podrían experimentar una alta mejoría de su calidad de vida. Las diademas les brindarían autonomía y les devolverían la posibilidad de realizar una vida prácticamente normal, aumentando su autoestima y confianza y disminuyendo el estrés y la depresión que es estado de parálisis provoca. La neurobótica ofrece una salida a todos aquellos pacientes tetrapléjicos siendo objeto de investigación científica en Estados Unidos y Monterrey, como afirma el diario digital Milenio.

Asimismo, estos estudios se encuentran en las primeras fases y buscando financiación, lo que hace presagiar que todavía tardarán unos años en conocerse los resultados. Pero estas diademas también esconden riesgos para la seguridad y privacidad del individuo. Puesto que la respuesta no es competencia del individuo sino del cerebro de éste, no es fácil controlar ni filtrar que información se transmite y terminaría brotando de manera descontrolada expuesta al riesgo de cualquier pirata informático sin escrúpulos.

Un nuevo flanco para la ciberseguridad

Como bien apunta el periódico digital El diario (http://www.eldiario.es/hojaderouter/seguridad/neurociencia-seguridad-EEG-BCI-cerebro_0_490651081.html), al tratarse de un órgano que almacena millones de datos personales, la ciberseguridad se encuentra ante un nuevo retos con las diademas encefalográficas. Una vez la información que viaja en el impulso cerebral es pasada a ceros y unos, es susceptible de ser hackeada o registrada, lo que podría derivar en un alarmante estado de vigilancia o espionaje mental, como apuntaba el español experto en seguridad de IOActive Alfonso Muñoz en el reciente congreso Rooted CON.

Rigurosos estudios e investigaciones realizados en las universidades de Oxford o Ginebra demostraron ya en 2012 que es posible extraer información de tu cerebro mediante las diademas encefalográficas sin que la víctima se dé cuenta. Datos como la clave de tu tarjeta de crédito, o una contraseña de email podrían ser extraídos en forma de bits como lo son de un ordenador o teléfono inteligente. El proceso es alarmantemente sencillo: al sujeto se le presenta un estímulo de manera abierta o encubierta y los impulsos eléctricos cerebrales provocados por el impulso son recogidos por la diadema encefalográfica. Así que si a un individuo se le pregunta el código pin de su tarjeta de crédito no haría falta que este respondiera, bastaría con presentar los números del uno al diez y la diadema recogería el impulso que sería posteriormente pirateado.

Últimos Posts

Dejar un comentario

Start typing and press Enter to search