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El colectivo de empresas de seguridad privada ha vuelto a sufrir una abatida tras los altercados ocurridos este fin de semana. Según se informa en la plataforma online de EuropaPress, en la capital asturiana se ha cometido una agresión contra un miembro de la seguridad de la estación de autobuses. Los hechos ocurrieron la madrugada del domingo y un día después se condenaba al agresor, que fue multado con 120 euros. Comisiones Obreras advierte del peligro que corre el gremio de trabajadores de empresas de seguridad privada que labora bajo mínimos recursos humanos y dotación en entornos que favorecen la conflictividad. La agredida asegura para La Nueva España (http://www.lne.es/sucesos/2016/07/11/detenido-agredir-madrugada-vigilante-estacion/1954894.html) que de no haber sido por numerosos viajeros testigos de la brutal paliza, el delincuente la hubiera matado.

Los hechos: agresión y robo

En la madrugada del domingo, a las cinco y veinte de la mañana, la vigilante de seguridad de la estación de autobuses de Oviedo María Antonia Celadilla, de 51 años, reprendía a un hombre por intentar cruzar la cinta de seguridad de delimita la zona de salida de autobuses con las demás dársenas. El agresor aseguró que se dirigía a Gijón, ella le indicó el andén  y se fue, pero al poco intentó volver a traspasar la cinta. Al llamarle la atención por segunda vez, la amenazó con acuchillarla a ella y a un trabajador de limpieza próximo. Cuando Celadilla retiraba la cinta para permitir el acceso a un autobús procedente de Madrid, el agresor se acercó y la emprendió a puñetazos y patadas contra ella. Fue entonces cuando los viajeros allí presentes reaccionaron contra el delincuente, quien huyó después de robarle el móvil a la víctima. Tras la denuncia pertinente, los cuerpos de policía de la ciudad dieron caza al asaltante y lo trasladaron a comisaría para un juicio rápido por agresión y robo con violencia.

Agentes de seguridad y situaciones peligrosas

La agente Celadilla asegura que los miembros de la seguridad que trabajan en ambientes de alta conflictividad, sobre todo en temporada alta y a horas intempestivas, se encuentran vendidos ante una situación de violencia y peligrosidad. Estos trabajadores realizan su labor en soledad, lo que les coloca en un entorno de amplia inseguridad y con un alto riesgo de sufrir situaciones violentas. Desde el sindicato, exigen que se tomen medidas para que los hechos acaecidos la madrugada del domingo no vuelvan a repetirse en ninguna ocasión. No es posible que los miembros de la seguridad trabajen en soledad y sin recursos, pues se encuentran en un estado de permanente vulnerabilidad que no garantiza que se consigan las condiciones de seguridad dentro del recinto de trabajo. Esta petición lleva realizándose tiempo atrás, pues no es el primer atentado contra la integridad física del gremio, ni será el último seguramente. Hasta que las empresas no lo estipulen como necesario, los agentes seguirán encontrándose desprotegidos.

Una condenada efímera

Tras el juicio rápido el pasado lunes, el agresor de la estación de autobuses de Oviedo ha sido condenado a pagar una multa de 120 euros, a razón de cuatro euros al día durante un mes. El secretario general de la Federación de Servicios de UGT, Fermín de Con, ha calificado esta condena de ridícula, según informa La Voz de Asturias. Afirma que una agresión con ensañamiento a una vigilante en el ejercicio de sus funciones evidencia la falta de medidas de seguridad dentro de la estación. A su vez, UGT solicita que se refuerce la vigilancia en determinadas fechas y horarios, esto se refiere al periodo estival, durante el fin de semana y en jornadas laborales de madrugada. Además, amenazan con emprender protestas en la propia estación si la dirección del recinto persiste en su actitud.

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